Tus pasos, música

Publicado el 6 de abril de 2026, 13:40

Son todos estos soplos viento gélido

y en su impacto despiertan un calor apagado

y me abren a la bruma de los días inciertos

que en que tu copa y mi copa

proclamaron un salmo.

 

Chocaron nuestras copas,

despertó la fiera.

Eterna agua de mayo

lloviendo con saña.

Mis pies desesperados

buscaron tu canción. 

Abriste mi corazón

con tus cizañas. 

 

Mi hogar dejó de ser hogar.

Desde entonces, me agacho como burra

siguiendo tu camino.

sobre estas finas hierbas de cristal,

camino por encima de los ríos. 

 

A mi paso, los gorriones

se me acercan,

sorprendidos de mi carga como alivio.

Por mucho que me digan los cantores,

yo no me detengo.

Me fío de tu aroma y sigo. 

 

He llegado a un altiplano.

Las flores y las señas salen en desbandada.

No hay pinturas que marquen las veredas

ni ríos que preludien el mañana.

Y entrego mi confianza al frío de la tierra,

a las lombrices,

que muerdan mis durezas.

 

Este es el silencio de la tundra,

que vegeta sin las pasiones 

de otras selvas de cicuta.

Es soledad,

vasta, inquietante, inmensa

soledad. 

 

Afino el oído pero no hallo

y no tengo más sendero

que tu marca,

el surco labrado en la tierra

por tus pisadas descalzas.