Al gigante tiempo

Publicado el 24 de marzo de 2026, 10:26

Recordando al gran Quevedo ... (y a su ilustre enemigo, Góngora, el de la gran nariz), en su magnífico soneto A UNA NARIZ

 

Al gigante tiempo, que nos aplasta y nos inspira (o que nos inspira para aplastarnos luego) ...

 

Érase un gigante con los pies descomunales

Érase una panza que resopla por la boca

Érase una barba cuya crin el suelo toca

Érase un registro empachado en sus anales 

 

Érase un titán que gobierna en lodazales

Érase un patrón tirando de la estoca

Érase embustero esculpido sobre roca

Érase un capataz que maltrata sus perales

 

Érase la elección del bizco en una ciega cita

Érase un rostro enmascarado por la cera. 

Engendro despreciable que en el silbato pita.  

 

Érase el masticar de muchas patas lisonjeras.

Pegote en los labios que frotando mal se quita

Un revuelto de hormigas bien crujientes era.