El alumno fallido de Stanislavski
Este es un poemario poco convencional. Fundamentalmente, porque no se trata de mi poemario (el de ese YO de autora que suena tan impositivo), sino del de P., el eterno aprendiz de actor. Y es que todo actor necesita de un buen maestro. Sin embargo, no es fácil encontrarlos. La búsqueda del instructor apropiado puede implicar un verdadero viaje, como el que emprende el incansable P. En su deseo de alcanzar el éxito, este aprendiz envía correspondencia al eminente señor K.S. Iniciará así un camino que lo confrontará con sus propias frustraciones y sus fantasiosos sueños de jueventud. Lo que empieza como un intento a la desesperada por encontrar respuestas se acaba convirtiendo, poco a poco, en una auténtica travesía. Y no solo por los derroteros del mundillo teatral y los avatares de la dramaturgia (el tiempo, el espacio, los personajes ... y toda esa retahíla que cuentan en los manuales). A base de golpes, negativas y regustos amargos, el ingenuo aprendiz se transforma en un vividor experimentado. O lo que es lo mismo, P. acaba desarrollando su propia experiencia poética.