¿Conoces esa sensación fabulosa
de sentirte mejor que otros?
Es una especie de droga.
Te envanece y te hace creer que vuelas
sobre pompas de jabón.
A medio vuelo, de repente explotan.
Te empapan.
Te obligan a tomar conciencia de la realidad.
De tu humanidad pobre y desdichada.
De tu responsabilidad negada.
De ti mismo.
Pero también de los demás.
Porque tú, ¿quién eres?
Y los demás, ¿quiénes son?
¿Moscas a las que es posible eliminar
cuando te hartas de su vuelo en derredor?
¿Eres víctima o verdugo?
¿Capataz o servidor?
Caída la noche, ¿en qué te conviertes?
¿Cuáles son tus límites?
¿Qué mueve tu corazón?