Se ilumina el centro del local, a modo de plató de televisión. Llegan SR. GRIS, SR. VERDE, SR. ROJO y SR. AZUL, los contertulios de un debate electoral, que se disponen en semicírculo. LUZ BLANCA es la moderadora. Cuando interviene LUZ BLANCA, se escucha una voz en off y un potente foco ilumina el centro del escenario, como si se tratara de una voz divina.
LUZ BLANCA — Primera pregunta. La pasada madrugada se ha desarticulado una banda organizada dedicada a la distribución y venta de estupefacientes. ¿Quién tiene la culpa?
GRIS — No podría decirte. No lo sé. Nada es todo lo que puedo responder.
AZUL — ¡Mójate! ¡La culpa es de los inmigrantes! ¡Ellos! ¡Unos pieles rojas han okupado mi casa!
VERDE — ¡Eso! ¡Cobarde! ¡Manifiéstate! ¡La culpa es de la industria ganadera! ¡De las vacas! ¡Ellas! ¡Que cagan proyectiles de metano!
ROJO — ¡Equidistante! ¡Radicalízate!¡La culpa es de los fachas! ¡Ellos! ¡Enarbolan la bandera de la discriminación!
LUZ BLANCA — Verde queda descartado. Las vacas no tienen nada que ver (Verde se retira, cabizbajo). Segunda pregunta. La intervención se ha saldado con tres detenidos, ¿cuáles son sus nacionalidades? A, dos españolitos y un pakistaní; B, un pakistaní y dos españolitos; C, no sabe no contesta.
GRIS — Lo sé, lo sé. ¡C - C - C - C - C!
AZUL — ¡Protesto, señoría! No hay respuesta correcta. En ningún caso puede haber sido un españolito.
LUZ BLANCA — ¿Sr. Rojo, usted?
ROJO — Por una vez estoy de acuerdo con el Sr. Azul. No hay respuesta correcta. ¡Han sido los fachas! ¡Es imposible que haya sido un pakistaní!
LUZ BLANCA — ¿El Sr. Rojo y el Sr. Azul de acuerdo? ¿Pero esto qué es? No puede ser, se lo advierto. ¡Amonéstense!
(Unos encapuchados entran por el fondo y forcejean con el Sr. Verde, que se convierte en blanco de todos los golpes)
ROJO — ¡Facha!
AZUL — ¡Rojo!
LUZ BLANCA — Así me gusta. Vamos, Gris, participa … Amonéstate.
GRIS — Si no sabes, no contestes. Cállate.
LUZ BLANCA — Eso es, Gris. Muy bien. Tercera pregunta. Ahora toca una más fácil. ¿Quién de vosotros tiene razón? (Se atropellan al responder)
AZUL — ¡Yo!
ROJO — ¡Yo!
LUZ BLANCA — ¿Otra vez empate? ¿Cómo puede ser? ¿Y tú, Sr. Gris? ¿Qué piensas?
GRIS — Ni azul ni rojo. ¡Morado!
LUZ BLANCA — ¿Morado?
GRIS — (Con gran agitación) ¡Verde! ¡Mientras discutían, unos encapuchados han talado el bosque y han sustituido todo por eucaliptos! ¡Lo han dejado sin un ápice de aire! ¡Se está ahogando!
LUZ BLANCA — ¡Verde! ¡Respira! ¡Por favor! Si te mueres, no llegaremos al quórum de participación.
AZUL — ¡Inspira!
ROJO — ¡Espira!
VERDE — ¡Ha sido él! ¡Ha sido él! (Fenece)
ROJO — ¿Quién?
AZUL — ¿Quién?
(Rojo y Azul asienten. Gris mira extrañado)
GRIS — ¿Quién?
ROJO y SR. AZUL — (A la vez) ¡Tú, Gris! El que primero huele, debajo lo tiene.
GRIS — ¿Yo? ¡Yo no he sido! Luz, tú lo has visto.
LUZ BLANCA — ¿Yo? Yo no he visto nada.
GRIS — ¡Por favor, Luz!
LUZ BLANCA — ¿A mí qué? ¡Policía! ¡Guardia Civil!
ROJO — ¡Picoletos! ¡Corred!
AZUL — Ahí están, ¡ahí!
(El Sr. Gris sale corriendo mientras grita)
GRIS — ¡Cabroooooneeeeees!
(Salen LUZ BLANCA, SR. ROJO y SR. AZUL, que se llevan a SR. VERDE. La iluminación cambia a luz natural. Se oye un ruido de maquinaria. En el exterior, una caravana de tractores desfila frente al local)